Acerca de mi

De Buenos Aires a Tandil y de Tandil al mundo. Un poco de mi historia, mis andanzas y mis raices.

¡Hola! Soy Pilar Aldirico. Nací el 16 de octubre de 1991, y desde entonces, amo el arte, la naturaleza, y ayudar. Siempre me sentí conectada a los animales, plantas, bosques y estrellas, y ese Amor me llevó a querer cuidarlos. Eso es Arcoiris Films.

Creo que cuidarnos mutuamente, entre todos, es salvar al mundo.

Siento que nacemos para Amar, y eso intenciono en este camino.

Mi lugar en el mundo

Interesada desde siempre en todo, me costó muchísimo elegir qué estudiar. Quería ayudar, viajar, curar, pensar, enseñar, volar, nadar y crear. Existían carreras para hacer sólo una de esas cosas al mismo tiempo, y eso me confundía y anulaba. Hasta que me encontré con el cine. 

“En una película pueden entrar todos mis mundos” pensaba. Y así fue.

Hoy vivo el arte como un puente, a través del cual habla mi corazón y llega al de quien mira mis videos. Busco crear para compartir Amor, respeto y ganas de cuidar. Quiero viajar con la cámara en la mano. Atravesar problemáticas sociales, humanitarias y medioambientales de todo el mundo, con el arcoiris que sale de mi lente.

Quiero despertar empatía, un video a la vez.

Siempre me atrajeron las causas humanitarias. A los 15 años ya buscaba por internet oportunidades de voluntariado por el mundo. Mi sueño eterno de viajar y ayudar. Animales, arte y viaje en un mismo proyecto. Hoy, infinitamente agradecida, puedo decir que lo estoy cumpliendo. Soy feliz con la cámara en una mano y la mamadera de un cachorro en la otra. Amo despertarme entre lobos marinos o dormir bajo las estrellas en una playa, después de reír, cantar y abrazar en un fogón, o de nadar en el mar con noctilucas. Y sueño con seguir haciéndolo.

Eso es este proyecto. Gracias para siempre.

Munay Ki

En enero del 2016 mis viajes sumaron un compañerito. Volvía de acampar en el Río Azul, en la Patagonia Argentina. Un lugar de ensueños, entre bosques, lagos y montañas, al que volvería infinitas veces. Corriendo en medio de la calle venía él. Chiquito, sucio, solito. Lo subí a upa y se desplomó del cansancio. Ese día supe que no nos separaríamos.

Viajó el resto del verano conmigo. Era feliz amaneciendo entre viajeros, explorando nuevos lugares, nuevos abrazos.

Hoy, 4 años después, sigue viviendo conmigo. Es un perro feliz e inmensamente amoroso. Como su nombre, que significa “La fuerza del Amor”.

Amamos viajar juntos, y amaría que pudiéramos seguir haciéndolo. Eso significa que abro la puerta a llevarlo conmigo en los proyectos en los que eso sea posible. Es mi intento por compartir todo ésto con el, puede salirme bien o no, pero quiero darnos ese intento.